Apadrinamiento de San Sebastian

San Sebastian

San Sebastian

Apadrinando San Sebastian

Apadrinando San Sebastian

Con la Indumentaria tradicional

Con la Indumentaria tradicional

Padrinos Segundos

Padrinos Segundos

 

Ceremonia de apadrinamiento

Ceremonia de apadrinamiento

Ceremonia de apadrinamiento

Ceremonia de apadrinamiento

 

Ceremonia de apadrinamiento

Ceremonia de apadrinamiento

Ceremonia de apadrinamiento

Ceremonia de apadrinamiento

Padrinos primeros y segundos

Padrinos primeros y segundos

Acompañado de su danza San Sebastian

Acompañado de su danza San Sebastian

Todo lo necesario para entregar los padrinos

Todo lo necesario para entregar los padrinos

 

Un dia antes vistiendolo los padrinos

Un dia antes vistiendolo los padrinos

con las botijas tradicionales

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Fotografías Casa de Salud

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Medicina Tradicional Indigena

La medicina tradicional se resiste a morir, cotidianamente aunque no nos demos cuenta recurrimos a la medicina tradicional simulando tomar algun té o infusion, en Tuxpan Jalisco un pueblo de origen Nahua se creo un grupo de trabajo hace mas de 15 años, el único objetivo de este grupo es ayudar en cuestiones de salud utilizando la medicina tradicional indígena conocimiento ancestral heredado por generaciones, este grupo de trabajo llamado casa de salud Calli Tecolhuacateca Tochan, es lidereado por Maria de Jesus Patricio Martínez y, surgio por la necesidad de recuperar los conocimientos sobre la medicina tradicional y como una alternativa a los altos costos de la medicina alópata.

Aqui una imagen de quien es cabeza de la organización;

De izq. a der. Don Pedro, Carlos Gonzalez, María de Jesús Patricio y la hija de ambos Citlali

He aqui un pequeño reportaje hecho por Conciencia Semanario de Guadalajara;

REPORTAJES/Edicion 65 : Al rescate de las tradiciones nahuas

por Semanario “Conciencia Pública” a Sexta-feria, 9 de Julio de 2010, 18:26
Por Francisco Jiménez

Divididos, dispersos, discriminados y empobrecidos, caminan los indios nahuas de Tuxpan. En pleno siglo XXI, a dos siglos de lograda la independencia nacional mexicana y a pocos días de conmemorarla, la población indígena de esta localidad sigue sufriendo las embestidas del espíritu colonialista. Su paso por este mundo parece no convenirle a nadie y cada vez se marcan menos huellas en su penoso camino.

La ejidalización del suelo agricola, los programas oficiales de corte neoliberal dirigidos al medio rural y los arreglos legaloides los han despojado de su tierra. Su lengua madre ya no se escucha en las aulas escolares. Su organización social ancestral ha sido sustituida sin su consentimiento. Del antiguo altépetl sólo queda el recuerdo de la figura del tlayacanque y los rostros de piel morena que se niegan a cambiar de color, destinados al aislamiento comunal para defender la poca tierra que les han dejado. Y con todo ello, su patrimonio cultural sigue el mismo camino.

Difícil situación pero no imposible de resolver, así lo deben de entender los hermanos María de Jesús y Severiano Patricio Martínez, quienes preocupados por el rescate de su propia esencia indígena, hacen esfuerzos por preservarla. Ellos son nativos del “Pueblo de la fiesta eterna” y no recuerdan que sus ascendientes hayan tenido tierras, pero sienten que por sus venas corre la sangre pura del México prehispánico y cada quien a su manera se ha dedicado a preservar lo más sagrado de su cultura. Severiano es biólogo y actualmente se desempeña como docente en la Universidad de Guadalajara; María de Jesús es médico tradicional en su natal Tuxpan y mantiene una casa de salud que se llama “Calli Tecolhuacateca Tochan”. En ella, se administran masajes corporales y se adiestran a las nuevas generaciones que no dejaran morir una de las más importantes tradiciones del pueblo nahua del sur de Jalisco: la medicina tradicional. Con el interés de dar a conocer solo una pequeña parte del mundo de la herbolaria indígena autóctona de Tuxpan, nos dimos a la tarea de preguntar a los hermanos Patricio Martínez algunos puntos sobre esa humanitaria actividad. Sus respuestas son claras, entusiastas y nos manifiestan el amor que le tienen a su raza.

Conciencia Pública. Como biólogo ¿cómo puedes definir a la medicina tradicional?

Severiano Patricio Martínez. La medicina tradicional se define como un grupo de creencias, ideas y prácticas llevadas a cabo por una comunidad para diagnosticar, tratar y preservar la salud de sus integrantes utilizando la naturaleza para tal fin.

CP. ¿Qué representa para ti la medicina tradicional?

Severiano Patricio Martínez. Es una de las partes más importantes de nuestra comunidad, pues permite vincular a la naturaleza con el ser humano, además de conservar y transmitir los conocimientos adquiridos durante años por nuestros antepasados.

CP. ¿Cómo y quién la aplica?

Severiano Patricio Martínez. La medicina tradicional es aplicada solamente por personas que tienen conocimientos heredados y adquiridos por experiencia propia, en su mayoría estas personas van obteniendo el conocimiento sobre cierta planta y sus beneficios por recopilación de información transmitida de personas mayores de edad y de lugares diferentes donde abundan determinadas plantas las cuales son utilizadas con mayor frecuencia que en el lugar de origen del curandero. La medicina tradicional cambia durante el año, al igual que las estaciones, esto debido a los cambios del clima, sobre todo por la humedad, y por lo tanto son diferentes las plantas utilizadas durante la sequía a las usadas en la época de lluvias.

CP. ¿Quiénes se dedicaban a esto y cómo aprendió usted?

María de Jesús Patricio Martínez. Difícilmente se puede saber qué personas se dedicaban a este tipo de actividad. Yo lo que sé es lo que mi abuelita Mambrila Cortés me enseñó para dar los masajes, me enseñó a sobar a la gente, a tronar anginas y a niños asustados. La otra persona que me enseñó lo de las plantas fue mi tía. Hasta donde yo sé, ellas aprendieron viendo a sus mayores. No conozco a nadie más de aquí del pueblo.

CP. ¿Cómo es que usted se dedica a la medicina tradicional?

María de Jesús Patricio Martínez Pues, se puede decir que por herencia. Nuestros mayores nos enseñaron comenzando por los conocimientos básicos. Sobre el conocimiento de las plantas, pues eso se va adquiriendo con el tiempo, así como de otros lugares y personas, pero siempre con las recomendaciones de nuestros abuelos. Pero esto es como un don, no a todos se les da la facilidad para curar.

CP. ¿Además de las enseñanzas de su familia, ha tomado algún curso?

María de Jesús Patricio Martínez. Sí. Con el paso del tiempo, yo he visto que es necesario tener más conocimientos, para poder tratar otros tipos de enfermedades que no son tan frecuentes. Yo he tomado ya tres cursos sobre masaje corporal. Los he tomado en las “Fiestas de la planta tradicional medicinal” que se han realizado, una en Morelia, otra en Hidalgo y otra en Guanajuato. Además, en esos cursos se intercambian experiencias y conocimientos de otras comunidades.

C.P. ¿Cuáles son los antecedentes de la medicina tradicional?

Severiano Patricio Martínez. Surge por la creencia y sabiduría de nuestros antepasados, quienes pensaban que somos uno mismo con la naturaleza y por lo tanto la necesitamos para alimentarnos y curarnos, de tal manera que cuando a alguien le picaba algún animal, ellos (nuestros antepasados) decían: si la naturaleza me enfermó, la misma naturaleza me tiene que curar. Ellos creían mucho en la naturaleza, le nombraban “nuestra madre”. Y cuando tenían alimentos decían que la naturaleza se los daba y cuando no los había, decían que nuestra madre estaba enojada. Y de ahí surgen todas las tradiciones y costumbres, que no son otra cosa que agradecer a nuestra madre.

Hierbas de todos tipos y colores, empaquetadas en pequeñas bolsas de plástico, cada una con su respectivo nombre, lucen guardadas dentro de una vitrina que sirve para mostrar a los pacientes la abundancia de remedios para todos los males. Un olor a linimento y oleadas de incienso envuelven el ambiente de la tiendita mientras que se prepara la plancha para el próximo masaje de algún doliente, que seguramente encontrara alivio a sus padecimientos. Severiano es académico, él no atiende al público, para eso está María de Jesús y sus aprendíces. Ante la variedad de plantas medicinales que se exponen al público, se nos ocurre preguntarle a Severiano:

CP. ¿Existe un cuadro básico de plantas y su aplicación, en correspondencia con los males que curan?

Severiano Patricio Martínez. Es muy difícil encontrar un libro, revista o folleto que nos lo describa y que sea confiable y es más difícil alguno que tenga bases científicas pues el análisis de las plantas es muy costoso, de tal forma que volvemos a lo mismo, la herencia en los conocimientos que nuestros antepasados nos dejaron. Desafortunadamente esa información valiosa se ha ido perdiendo por el desinterés y la aparición de la medicina alópata, la cual se basa en la metodología científica, desacreditando a la medicina tradicional. Y a esto hay que sumarle la rapidez con que mejora la salud al utilizar la medicina alópata. Aunque es posible que de manera local en alguna comunidad se pueda encontrar un cuadro básico y su uso, pero quien tiene mayor contacto con esto, es mi hermana.

CP. ¿Cuáles son las plantas de la vegetación de Tuxpan que son básicas para la medicina tradicional?

María de Jesús Patricio Martínez Bueno, de las plantas básicas que hay aquí, está el estafiate, que es un antibiótico natural, podríamos decir que equivale a algo así como a la penicilina. Se ocupa también la salvia, el campanillo o cáscara sagrada. Usamos también la ruda, el romero, que aunque no son endémicas de aquí, ya se han aclimatado en la región. También utilizamos el eucalipto, el gordolobo, el sauco, la bugambilia, que son todas ellas para los problemas en las vías respiratorias; se ocupa también el güinar rojo, que se da mucho en el campo y sirve para las diarreas en los niños. Luego, el anís verde y el té de limón, que también son básicas pues son buenas para curar el vómito, la diarrea, dolor en el estómago, cólicos en niños y mujeres.

CP. ¿El masaje es parte del tratamiento?

María de Jesús Patricio Martínez. Es a solicitud de la persona, pero nosotros se los proponemos… a ver… trate de relajarse, afloje sus músculos, vamos a tocarle sus terminales nerviosas. ¡Ah! Le decía, nosotros se lo proponemos para que el tratamiento sea completo, porque en la actualidad todos padecemos el estrés, la tensión, el nerviosismo. Entonces, un masaje general ayuda a estimular el sistema nervioso, por lo cual es necesario que lo tomen, porque de esa manera, más rápido van a sacar la enfermedad.

CP. ¿Cuáles son los males más frecuentes que usted atiende?

María de Jesús Patricio Martínez. El nerviosismo, la baja presión, la inflamación intestinal, el dolor de huesos y de músculos, dolor de cabeza. A muchos niños los traen a curar de “ojo”, de “susto” y de “empacho”. El mal de “ojo” es una enfermedad que viene de que cuando a un niño lo ve una persona, lo enferma, porque le pasa su energía y al niño le cae de peso y se enferma. Es algo así como que hay gente que le llama la atención o que los ven bonitos y no los agarran, entonces se quedan con las ganas y eso se le transmite al niño; o también envidias, corajes, y eso le cae mal al niño.

Los síntomas de la criatura es que se ponen llorones, a veces les da diarrea, hasta temperatura, no pueden dormir, y andan muy inquietos. También tratamos el alcoholismo, tenemos unas gotas muy buenas para quitar el “gusanito”, pero para eso hace falta la voluntad del paciente, si él no quiere, no hay tratamiento que sirva.

CP. La migraña es un mal generalizado, ¿también la cura?

María de Jesús Patricio Martínez. La tratamos, aunque es una enfermedad que hasta ahora dicen los doctores que no hay cura, ni en la medicina alópata. Pero nosotros tenemos algunas plantas que se les recomienda, como el “estramonio”, que es el nombre científico de lo que comúnmente conocemos como “toloache”. Esta planta es un analgésico, anestésico, es para el dolor, como si fuera una droga, pues no quita la migraña, sólo calma el dolor. Pero lo que estamos dando es una medicina con varias plantas que son para el sistema nervioso, como la “paciflora”, azahares, hojas de naranjo, todas juntas en una toma, y eso es lo que va a ir ayudando para que se vaya tranquilizando; aparte que hay gente que no ocupa para el dolor, porque el masaje le es suficiente.

El masaje es mágico, y después para tonificar el cuerpo, un té de azahares. El silencio y la tranquilidad de la vida pueblerina son interrumpidos por los lamentos melancólicos y lejanos de una locomotora que anuncia su marcha hacia el sur, rumbo a la ciudad de Colima. Terminado el tratamiento corporal, seguimos indagando con los hermanos Patricio Martínez.

CP. ¿Usted ha escrito algo sobre la herbolaria indígena de Tuxpan?

María de Jesús Patricio Martínez. Me gusta documentarme, he leído algo sobre esto. En una ocasión colaboré en hacer un apartado de un libro que hizo el gobierno del Estado, a través de la Secretaría de Cultura, fuimos varios autores.

María de Jesús Patricio Martínez, ha participado en muchos eventos de carácter nacional, Foros de medicina tradicional y recibido varios reconocimientos por su labor a favor de la preservación de las culturas indígenas. Actualmente, en la casa de la salud, están cuatro personas que atienden a los enfermos con diferentes horarios. Y han dado talleres en diferentes comunidades, porque han visto que hay bastantes enfermos y consideran que es necesario que haya gente que quiera aprender, por eso abren sus puertas para quien así lo desee.

Como biólogo y como indio nahua, Severiano quiere que todo el mundo conozca que en Tuxpan existe una comunidad indígena que preserva sus costumbres y sus tradiciones, entre ellas la conservación de la salud a través de métodos naturales como lo es la medicina tradicional. Quiere que se difunda el trabajo comunitario en favor de la humanidad doliente y de la mujer indígena que ha sido relegada al segundo plano en el hogar.

Los hermanos Patricio Martínez, están conscientes de que su raza sigue sufriendo agresiones y que lo poco que han podido salvaguardar es esa sagrada tradición de la medicina tradicional, y eso les ha permitido mantener vínculos de solidaridad con los suyos. Consideran que es un sentimiento que ha nacido de la misma necesidad de la gente para mantenerse así, como comunidad indígena, con sus “títulos primordiales”, porque —dicen ellos— “aquí nunca fue ejido, siempre fue comunidad indígena”.

Aunque sigan relegados, confinados y marginados, pero juntos. En “El Paso de San Juan”; en “San Miguel”; en “El Poblado”; en “Los Laureles”; en “El Rancho Niño”, en “El Caracol” y en “Santa Juana”. Añorando al jefe del barrio, a su Tlayacanque que fue engañado por los caciques que les robaron la tierra. Aunque se diga que no hay quien cargue la “Vara de mando”, pues ahora están “Los viejos”, que reaparecen en las fiestas y en las danzas de los sonajeros que reviven año con año. Y que para preservar la esencia y la solidaridad indígena, está la casa de la salud, el “Calli Tecolhuacateca Tochpan” donde se expande el espíritu colectivo del pueblo nahua.

 
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